Biografia

Jordi Domènech Brunet, maestro de construcción tradicional, nacido en 1956 en El Masnou (Barcelona), empezó a trabajar a los 16 años como peón albañil al lado de su padre y pronto empezó a trabajar por cuenta propia. Durante los primeros años se dedicó, especialmente, a la reforma de viviendas, y en los que pudo conocer distintas técnicas constructivas. Desde julio de 1976 hasta marzo de 1978 estuvo realizando el servicio militar. Dados los conocimientos que sobre albañilería tenía ya por aquel entonces, durante el servicio militar siguió ejerciendo de albañil pudiendo de este modo, seguir formándose, incluso durante este período de supuesta interrupción laboral. Al finalizar el servicio, su padre le da toda la responsabilidad de la empresa que pasa a llevar el nombre de Jordi Domènech.

Tres años después, con tan sólo 25 años, construye su primer edificio de viviendas de cuatro plantas, con local comercial en la planta baja y una vivenda por planta.

Al cabo de 2 años, en 1983, le encargan la construcción de la iglesia-templo Maricel en El Masnou. Se trata de un templo subterráneo con un local social a nivel de planta baja. Tiene elementos singulares diseñados por el artista Joaquim Pujol, como el campanario, tiene una torre de hormigón de 13 metros de altura, un ábside decorado con la técnica de “trencadís” de vidrio reciclado y un altar, pica bautismal y un atril de hormigón coloreado.

Desde entonces, no ha dejado de formarse y de trabajar, incluso en el extranjero. Se ha especializado en la construcción de bóveda catalana y en la restauración de fachadas de estuco de cal.

Maestro de bóveda catalana

Desde siempre, ha sido un apasionado de la construcción de bóvedas tabicadas o “bóveda catalana”, técnica muy utilizada durante el Modernismo catalán y uno de los sistemas constructivos preferidos por muchos arquitectos de este movimiento, como Gaudí, Domènech y Montaner, Cèsar Martinell o el valenciano Rafael Guastavino. Este sistema les permitía crear, gracias a sus curvas, las formas orgánicas tan de moda en aquel período. Al mismo templo, les permitía cubrir grandes luces en los techos de fábricas textiles, bodegas, cavas, etc.

Tras el modernismo, se continuaron construyendo bóvedas catalanas, pasando por momentos más o menos álgidos, sin volver, no obstante, a conseguir ya nunca más, la popularidad que este sistema tuvo a principios del siglo pasado como sistema constructivo.

La bóveda catalana es un sistema de construcción que precisa de pocos elementos: arcilla, mortero y mucha mano de obra; elementos al alcance incluso de aquellas sociedades más pobres. El hecho de que sea necesaria tanta mano de obra especializada es uno de los motivos principales por los que, en muchos países, se haya dejado de utilizar. Esto no ha ayudado al gremio de constructores puesto que como se construye poco con este sistema, hay muy pocas oportunidades para aprender, formarse y mejorar, por parte de los maestros albañiles y poder así realizar construcciones con bóveda catalana a la velocidad necesaria para conseguir la economía de este sistema constructivo.

Actualmente, el sistema de bóveda catalana se utiliza muy poco, a pesar de que cada vez hay más arquitectos que valoran sus cualidades estéticas y sostenibles dado que para su construcción, no son necesarios ni el hierro ni el hormigón.

Jordi Domènech Brunet es una de las personas en nuestro país que, gracias tanto a su trabajo como maestro de obra como con su trabajo como docente y formador de constructores y arquitectos, está recuperando y revalorizando este sistema constructivo, actualmente en desuso, destacando sus ventajas.